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      <titleStmt>
        <title type="main" level="a">Estrategias de adaptación del texto calderoniano en La vita è un sogno atribuida a Giacinto Andrea Cicognini</title>
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          <persName n="1" ref="https://orcid.org/0000-0002-3135-5395" type="ORCID">
            <forename>Fausta</forename>
            <surname>Antonucci</surname>
            <placeName type="affiliation">Roma Tre University, Italy</placeName>
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          <resp>This is a section of <title>La recepción del teatro clásico español en Europa  (siglos XVII-XVIII)</title>(DOI: <idno type="DOI">10.36253/979-12-215-0857-4</idno>) by </resp>
          <name>Fausta Antonucci, Salomé Vuelta García</name>
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        <publisher>Firenze University Press</publisher>
        <pubPlace>Florence</pubPlace>
        <date when="2026">2026</date>
        <idno type="DOI">https://doi.org/10.36253/979-12-215-0857-4.07</idno>
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          <p>Available for academic research purposes</p>
          <p>Open Access</p>
          <p>Copyright Author(s)</p>
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        <p>This is original content, published for academic research purposes</p>
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      <abstract xml:lang="en">
        <p>This study examines some characteristics of the Italian adaptation of La vida es sueño (La vita è un sogno, 1662-1663) attributed to Giacinto Andrea Cicognini, placing particular emphasis on four aspects: Segismundo's transgressive and rebellious attitude and his passionate disposition are notably toned down; at the same time, Basilio's negative traits are softened or eliminated; moments and situations of moral edification are intensified or created ex novo; and finally, the stage presence of Astolfo and Estrella, and their relationship with Rosaura, is strikingly expanded, to the detriment of the relationship between Rosaura and Segismundo.</p>
      </abstract>
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            <item>Calderón</item>
            <item>Cicognini</item>
            <item>Italian adaptations</item>
            <item>Intertextuality</item>
            <item>Reception</item>
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      <p>It is available online at https://doi.org/10.36253/979-12-215-0857-4.07<ref target="https://doi.org/10.36253/979-12-215-0857-4.07" /></p>
      <div><head>Estrategias de adaptación del texto calderoniano <lb/>en <hi rend="italic">La vita è un sogno</hi> atribuida <lb/>a Giacinto Andrea Cicognini<hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-011">1</ref></hi></hi></head><p rend="h1_author ParaOverride-1">Fausta Antonucci </p><p rend="text">1. Como muchos títulos atribuidos a Cicognini, <hi rend="italic">La vita è un sogno</hi> no figura en la lista de obras auténticas del dramaturgo florentino que Mattias Maria Bartolommei incluye en 1668 en el prólogo a su comedia <hi rend="italic">Amore opera a caso</hi><hi rend="notes_number CharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-010">2</ref></hi></hi>. Los pareceres acerca de la autoría de esta pieza varían, desde Marchante (1985) que se decanta por la autenticidad, a Símini (2012, 99) que la considera improbable<hi rend="notes_number CharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-009">3</ref></hi></hi>. Mi propósito hoy no es el de abordar esta cuestión, sino el de observar qué es lo que se retiene del texto calderoniano en esta que, por lo que sabemos, debió de ser la primera adaptación italiana de <hi rend="italic">La vida es sueño</hi>. Si su autor fue Cicognini, la escribió antes de su muerte en 1649; en todo caso, su publicación es anterior a la de otra adaptación italiana de la misma obra, <hi rend="italic">La falsa astrologia</hi> de Raffaele Tauro, que vio la luz en 1669.  </p><p rend="text">La primera edición fechada data de 1663, y se imprimió en Bolonia por Carl’Antonio Peri; según afirman Franchi (1994, 457) y Ruggiano (2017, 90), esta primera edición boloñesa encabeza una rama de transmisión textual que comprende solo otra edición de 1669 (Bolonia, Heredi del Peri); una segunda rama la encabeza una edición impresa en Venecia con dedicatoria de Bartolomeo Lupardi, librero romano, sin indicación de impresor ni año, pero que según Franchi debe situarse entre 1662 y 1663 y sería, por lo tanto, la edición príncipe. De esta rama derivan todas las demás ediciones sucesivas, entre ellas la de Venecia, Pezzana, 1664<hi rend="notes_number CharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-008">4</ref></hi></hi>. Siguiendo el ejemplo de Ruggiano, quien esboza una comparación entre algunos aspectos de la adaptación italiana y el original calderoniano, trabajaré con el texto de la edición boloñesa de 1663, que, según el estudioso, mantiene «un impianto pulitamente fiorentino, con qualche inflessione popolareggiante, sempre fiorentina, e rare interferenze riconducibili all’ambiente veneziano (ma solo nelle battute del servo Piccariglio)» (2017, 90); por lo tanto, parece ser más cercana a los hábitos lingüísticos de Cicognini, de cuya autoría el estudioso no duda nunca. En su comparación, Ruggiano (2010, 2017) hace hincapié básicamente en dos fenómenos: la reducción drástica del capital poético y retórico del original, y la diferente declinación de la comicidad en el personaje de Piccariglio, mucho más soez y vulgar que la del Clarín calderoniano. Aunque aporta observaciones interesantes, su análisis es un tanto disperso y se limita a examinar el primer acto de la pieza. Mi ambición es al contrario extender la mirada a la totalidad de la adaptación, para mostrar cómo las modificaciones aportadas por el dramaturgo italiano inciden también en el significado global de la obra.</p><p rend="text_top">2. Digamos de entrada que la adaptación italiana es bastante fiel al texto calderoniano, si por «fidelidad» entendemos el respeto de la fábula dramática y la traducción casi literal de algunas escenas. Por otra parte, <hi rend="italic">La vita è un sogno</hi> se aleja del original en al menos cuatro aspectos fundamentales: 1) diluye la actitud transgresiva y rebelde de Segismundo y su disposición apasionada; 2) paralelamente, suaviza o elimina los rasgos negativos de Basilio; 3) intensifica o crea <hi rend="italic">ex novo</hi> momentos y situaciones de edificación moral; 4) amplía notablemente la presencia escénica de Astolfo y Estrella, y su relación con Rosaura, en detrimento de la relación entre Rosaura y Segismundo. </p><p rend="text">Veamos algunos ejemplos que considero especialmente significativos. En la segunda escena del primer acto, cuando Sigismondo, en la cárcel, se percata de que alguien ha escuchado sus quejas y ve a Rosaura, también queda deslumbrado como en el texto calderoniano, pero manifiesta su admiración en pocas frases escuetas: «Ma che vago aspetto! Oh Dio, la tua bellezza a sé trae l’anima mia, gode il cuor mio della tua gradita vista. Oh quanto mi diletta la tua amata conversatione!» (Cicognini 1663, 9). Casi nada queda aquí de la expansión lírica del Segismundo calderoniano, en un largo pasaje en décimas que retoma caracteres estilísticos propios de la poesía cancioneril:</p><quote rend="quotation_b">	Tu voz pudo enternecerme,</quote><quote rend="quotation_b">tu presencia suspenderme </quote><quote rend="quotation_b">y tu respeto turbarme.</quote><quote rend="quotation_b">[...]</quote><quote rend="quotation_b">	tú, solo tú, has suspendido</quote><quote rend="quotation_b">la pasión a mis enojos,</quote><quote rend="quotation_b">la suspensión a mis ojos, </quote><quote rend="quotation_b">la admiración al oído.</quote><quote rend="quotation_b">Con cada vez que te veo</quote><quote rend="quotation_b">nueva admiración me das,</quote><quote rend="quotation_b">y cuando te miro más,</quote><quote rend="quotation_b">aún más mirarte deseo.</quote><quote rend="quotation_b">Ojos hidrópicos creo</quote><quote rend="quotation_b">que mis ojos deben ser,</quote><quote rend="quotation_b">pues, cuando es muerte el beber,</quote><quote rend="quotation_b">beben más, y desta suerte,</quote><quote rend="quotation_b">viendo que el ver me da muerte,</quote><quote rend="quotation_b">estoy muriendo por ver.</quote><quote rend="quotation_b">Pero véate yo y muera; </quote><quote rend="quotation_b">que no sé, rendido ya,</quote><quote rend="quotation_b">si el verte muerte me da,		</quote><quote rend="quotation_b">el no verte qué me diera.</quote><quote rend="quotation_b">Fuera más que muerte fiera,</quote><quote rend="quotation_b">ira, rabia y dolor fuerte:</quote><quote rend="quotation_b">fuera muerte; desta suerte</quote><quote rend="quotation_b">su rigor he ponderado,		</quote><quote rend="quotation_b">pues dar vida a un desdichado </quote><quote rend="quotation_b">es dar a un dichoso muerte</quote><quote rend="quotation_b">			(vv. 190-242)</quote><p rend="text">En paralelo con esta drástica reducción, el diálogo que entabla a continuación Sigismondo con Rosaura no tiene nada de la pasión amorosa que latía en los versos calderonianos y se parece más a una edificante <hi rend="italic">moralidad</hi> que sirve para introducir en la pieza el tema del desencanto y de la vanidad de las cosas humanas. Sigismondo se nos presenta aquí con toda la ingenua curiosidad de quien lo ignora todo del mundo y, sobre todo, de las dinámicas sociales; a sus preguntas, Rosaura contesta con una visión radicalmente pesimista de las relaciones humanas, que insiste sobre todo en lo insegura que es la vida de los poderosos, acechada por traiciones e infidelidades:</p><quote rend="quotations_quotation_b1"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Ma trovansi nel mondo fra’ viventi contentezze?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Rosaura</hi>:	Rare, e queste più negl’animi bassi che ne’ grandi.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	E tra le Reggie non vi son diletti?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Rosaura</hi>:	Non già fuor che mascherati, i quali si scorgon dipoi tradimenti.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	È fra i congiunti la fedeltà?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Rosaura</hi>:	Nascosta sì bene, però non si trova.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Fra i parenti è l’amore?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Rosaura</hi>:	Sì, ma in odio convertito, che in compagnia della simulatione alla vita dei Regii conspira.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	La servitù non è fida?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Rosaura</hi>:	Con la ragion di stato adombrata s’è ai partigiani unita; onde la fedeltà in tradimento si cangia.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Sì che non trovasi fedeltà alcuna?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Rosaura</hi>:	Poca, ma breve, rara, ma sospirata.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Le tue dolci note fra i travagli mi danno contenti.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Rosaura</hi>:	Nel mondo non v’è contento, e se pur se ne trova, è un’ombra apparente, perché occulta sotto le sue disgratie, che con i pretesti del godere ingannano l’uomo.</quote><quote rend="quotations_quotation_b3 ParaOverride-2">	(Cicognini 1663, 10-1)</quote><p rend="text">Se prepara de esta forma el momento final de la segunda jornada, cuando, habiendo vuelto Segismundo a la cárcel, duda si lo que vivió fue realidad o sueño, y, en el diálogo con Clotaldo, este le dice al príncipe «que aun en sueños / no se pierde el hacer bien» (vv. 2146-47). En la adaptación italiana el pasaje es bastante diferente, sobre todo porque ha desaparecido el largo soliloquio final de Segismundo. Esto podría llevar a conjeturar que el dramaturgo italiano tuviera delante el texto impreso en la <hi rend="italic">Parte XXX</hi> de <hi rend="italic">Diferentes autores</hi> (Zaragoza, 1636; de ahora en adelante <hi rend="italic">Z</hi>) y no el de la <hi rend="italic">Primera parte</hi> <hi rend="italic">de comedias</hi> de Calderón (Madrid, 1636; de ahora en adelante <hi rend="italic">M</hi>). Como es sabido, los dos textos difieren en muchísimos aspectos; sea cual fuere el motivo de esta divergencia<hi rend="notes_number CharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-007">5</ref></hi></hi>, lo cierto es que los volúmenes de <hi rend="italic">Diferentes autores</hi>, que incluían textos no autorizados por los dramaturgos, tuvieron muchísima circulación en la Italia del siglo XVII, y sirvieron de base para otras adaptaciones en las que se pueden detectar diferencias con respecto a los textos autorizados<hi rend="notes_number CharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-006">6</ref></hi></hi>. A continuación propongo una comparación entre el texto <hi rend="italic">Z</hi> de la secuencia final de la segunda jornada de <hi rend="italic">La vida es sueño</hi> y el de la escena veintitrés, última del segundo acto de <hi rend="italic">La vita è un sogno</hi>. Antes, es necesario recordar que el personaje de Clotaldo se llama, en <hi rend="italic">Z</hi>, Crotaldo, y, en la adaptación italiana, Gottardo o Grottardo<hi rend="notes_number CharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-005">7</ref></hi></hi>. </p><table rend="Nessuno-stile-tabella TableOverride-1" xml:id="table001">
				<!--<colgroup>-->
					<!--<col
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					<!--<col
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				<!--</colgroup>-->
				
					<row rend="Nessuno-stile-tabella _idGenTableRowColumn-2">
						<cell rend="Nessuno-stile-tabella CellOverride-1">
							<p rend="table ParaOverride-3"><hi rend="CharOverride-2">Crotal</hi><hi rend="CharOverride-2">do</hi>:	Pero en tu sueño también</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	debieras honrar a quien</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	te crio en tantos empeños,</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	Segismundo, que aun en sueños</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	no se pierde el obrar bien. (<hi rend="italic">Vase</hi>)</p>
							<p rend="table ParaOverride-3"><hi rend="CharOverride-2">Segismundo</hi>:	«Segismundo, que aun en sueños</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	no se pierde el obrar bien».</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	Es verdad, pues reprimamos</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	esta fiera condición, </p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	esta furia, esta pasión,</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	por si ya otra vez soñamos.</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	Y sí haremos, pues tocamos</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	que es la vida una ilusión,</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	una sombra, una ficción,</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	y el mayor bien es pequeño;</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	que toda la vida es sueño,</p>
							<p rend="table ParaOverride-3">	y los sueños, sueños son.</p>
							<p rend="table ParaOverride-4">	(Ruano de la Haza 1992, 196-97)</p>
						</cell>
						<cell rend="Nessuno-stile-tabella CellOverride-2">
							<p rend="table ParaOverride-5"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	Sigismondo, operate bene, che meglio dagli Dei haverete.</p>
							<p rend="table ParaOverride-5"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Ma se fu sogno?</p>
							<p rend="table ParaOverride-5"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	Anco sognando dovete ben oprare, se aspirate alle glorie. […]</p>
							<p rend="table ParaOverride-5"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Ma la vita?</p>
							<p rend="table ParaOverride-5"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	È un sogno, e qual nebbia al vento svanisce.</p>
							<p rend="table ParaOverride-5"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	E chi ben opra?</p>
							<p rend="table ParaOverride-5"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	Gode, se non in terra, al fine in cielo. </p>
							<p rend="table ParaOverride-5"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Addio Gottardo.</p>
							<p rend="table ParaOverride-5"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	Restate, che in breve tornerò.</p>
							<p rend="table ParaOverride-5"><hi rend="CharOverride-2" >Sigismondo</hi><hi >:	«Sigismondo operate bene, che meglio dagli Dei avrete; anco sognando dovete bene oprare, se aspirate alle glorie; la vita è un sogno, e qual nebbia al vento sparisce». Opererà bene Sigismondo, sì, e giuro, il rimanente di mia vita, in ricompensa del male operato, sarà sempre far bene, anche agl’istessi nemici.</hi></p>
							<p rend="table ParaOverride-6">(Cicognini 1663, 88)</p>
						</cell>
					</row>
				
			</table><p rend="text">A título de comparación, y para que se valore la diferencia, reproduzco también el monólogo final de Segismundo en el texto <hi rend="italic">M</hi> de <hi rend="italic">La vida es sueño</hi>:  </p><quote rend="quotations_quotation_b1"><hi rend="CharOverride-2">Segismundo</hi>: 	Es verdad; pues reprimamos</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	esta fiera condición,</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	esta furia, esta ambición,	</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	por si alguna vez soñamos.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	Y sí haremos, pues estamos</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	en mundo tan singular</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	que el vivir sólo es soñar;</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	y la experiencia me enseña		</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	que el hombre que vive sueña</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	lo que es, hasta despertar.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	Sueña el rey que es rey, y vive</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	con este engaño mandando,</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	disponiendo y gobernando;		</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	y este aplauso que recibe</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	prestado, en el viento escribe</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	y en cenizas le convierte</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	la muerte, ¡desdicha fuerte!</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	¡Que hay quien intente reinar	</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	viendo que ha de despertar </quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	en el sueño de la muerte!</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	Sueña el rico en su riqueza</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	que más cuidados le ofrece;</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	sueña el pobre que padece		</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	su miseria y su pobreza;</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	sueña el que a medrar empieza,</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	sueña el que afana y pretende,</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	sueña el que agravia y ofende;</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	y en el mundo, en conclusión,	</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	todos sueñan lo que son, </quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	aunque ninguno lo entiende.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	Yo sueño que estoy aquí</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	destas prisiones cargado,</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	y soñé que en otro estado	</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	más lisonjero me vi.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	¿Qué es la vida? Un frenesí.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	¿Qué es la vida? Una ilusión,</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	una sombra, una ficción,</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	y el mayor bien es pequeño;	</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	que toda la vida es sueño, </quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	y los sueños, sueños son.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2 ParaOverride-2">	(vv. 2148-87)</quote><p rend="text">Se observa que, en la versión italiana, así como en el texto <hi rend="italic">Z</hi> de <hi rend="italic">La vida es sueño</hi>, Segismundo repite las palabras de su alcaide al comienzo de su réplica final. Además, tras traducir el «Y sí haremos» con la promesa «<hi >Opererà bene Sigismondo</hi>», en la parte final del monólogo italiano el príncipe explica dicha promesa afirmando que, para compensar su comportamiento durante la estancia en palacio, siempre actuará bien, aun con sus enemigos; algo que falta en el texto español, tanto en el de <hi rend="italic">Z</hi> como en el de <hi rend="italic">M</hi>. Volvemos a encontrar en este pasaje esa organización del diálogo en preguntas y respuestas que ya hemos visto en el acto primero en el primer encuentro entre Sigismondo y Rosaura. Sigismondo pregunta, y sus preguntas dan pie a que su interlocutor conteste con afirmaciones apodícticas de contenido moral. A este respecto, es de interés otro pasaje de la misma escena, anterior al relato de Sigismondo de lo sucedido en palacio, que manifiesta la misma característica introduciendo consideraciones que en el texto original faltan por completo:</p><quote rend="quotations_quotation_b1"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Non so se sognai, o pur trasportato mi parve…</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	E che ti parve?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Esser grande, dominar regni, soggiogar popoli e frenar regi.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	Vani effetti dell’immaginazione.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Dunque non potrebbe esser vero?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	Son sogni.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	I sogni non hanno alcuna verità correlativa?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	Al fin son sogni, e qual nebbia al vento spariscono.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Ma le grandezze?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	L’apparenze mondane.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	I domini e gl’imperi?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	Sognati svaniscono.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Il godere e il gioire?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	È un tormentarsi.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	E la vita nella regia dignità?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	È un sogno apparente.</quote><quote rend="quotations_quotation_b3 ParaOverride-2">	(Cicognini 1663, 86)</quote><p rend="text">Lo que llama sobre todo la atención en estos pasajes, a mi modo de ver, es la insistencia en la inanidad de los placeres humanos que ya habían introducido las réplicas de Rosaura en la escena segunda del acto primero: la idea de que las alegrías son, en realidad, penas. Al paso que desautorizan los goces mundanos, las palabras de Gottardo mencionan abiertamente la perspectiva ultraterrena cuando contesta a Sigismondo que quien obra bien «Gode, se non in terra, al fine in cielo». Esta perspectiva religiosa, que no es tan explícita en el drama de Calderón<hi rend="notes_number CharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-004">8</ref></hi></hi>, en la versión italiana se da la mano con una exaltación continua de la infalibilidad del rey. Ya no hay rastro en <hi rend="italic">La vita è un sogno</hi> de las dudas de Clotaldo ante las decisiones de Basilio (los versos «Razones no me faltaran / para probar que no aciertas», vv. 1150-1); al contrario, aparecen en la adaptación italiana dos consejeros del rey a los que el monarca explica sus proyectos acerca de Segismundo; de los dos, que se llaman Tiberio y Pandolfo (I, 5), es sobre todo el primero quien manifiesta la necesidad de aceptar como siempre válidas las decisiones del rey:</p><quote rend="quotation_b">Non deve, Sire, l’huomo accorto porre in dubbio le risolutioni de’ Grandi, perché si devono considerar prima ventilate e ponderate che eseguite; perciò sopra di questo non parlo, stante che scaturiscono dalla sapienza regia, oltre che devesi sempre lodare il pensato, massime quand’è ben fatto per inanimire a migliori operazioni. </quote><quote rend="quotation_b ParaOverride-2">(Cicognini 1663, 13-4)</quote><p rend="text">Cuando en el tercer acto estalla la rebelión del pueblo polaco, que no quiere ser regido por un príncipe extranjero (Astolfo), tampoco se encuentra rastro en la adaptación de la autocrítica de Basilio en el momento en que, ante el desastre de la guerra civil, reconoce que «Con lo que yo guardaba me he perdido: / yo mismo, yo, mi patria he destrüido» (vv. 2458-9). En una interesante escena protagonizada por el rey y por Astolfo (III, 3), mientras este defiende la necesidad de castigar a los que critican las decisiones del monarca, el rey al contrario insiste en la clemencia como instrumento de gobierno justo. Una visión parecida se manifestaba también en esa escena del segundo acto (II, 22) en la que el rey va a ver a Segismundo en la torre y habla con Gottardo:</p><quote rend="quotations_quotation_b1"><hi rend="CharOverride-2">Re</hi>:	La vostra diligenza merita grande ricompensa.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	Son tenuto della vita al mio rege, signore.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Re</hi>:	Et io della vita e del regno a’ vostri affetti.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	Non è tenuto il rege al servo, ma bensì il servo al suo rege.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Re</hi>:	È tenuto per il suddito il regnante.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	Et il suddito ha la vita obbligata al suo re, perché da lui la riceve.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Re</hi>:	Se riceve la vita, ha però libera la volontà.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Gottardo</hi>:	L’animo nobile anco l’arbitrio soggetta.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Re</hi>:	Tali sono i cuori de’ grandi, ma non già quei de’ vili.</quote><quote rend="quotations_quotation_b3 ParaOverride-2">	(Cicognini 1663, 82)</quote><p rend="text">En este diálogo, mientras el vasallo expresa fidelidad incondicionada, el rey se muestra más consciente de las limitaciones que debería tener su poder. Interpreto esta innovación como una estrategia dirigida a ensalzar la figura del monarca, que difiere llamativamente de la construcción del personaje de Basilio en <hi rend="italic">La vida es sueño</hi>. No extraña entonces, en este marco ideológico, la profunda diferencia en la escena final. Mientras en <hi rend="italic">La vida es sueño</hi> Basilio se arrodilla delante de Segismundo, y este pronuncia su largo discurso a la corte de Polonia con el padre arrodillado a sus pies, reprochándole su forma de proceder, en la versión italiana Sigismondo levanta enseguida a su padre con estas palabras:</p><quote rend="quotations_quotation_b1"><hi rend="CharOverride-2">Sigismondo</hi>:	Alzatevi padre, queste umiliationi non convengono alla vostra grandezza, deve il figlio humiliarsi al genitore, perciò a voi m’inchino (<hi rend="italic">s’inginocchia, e pone il capo in terra</hi>), né prima m’alzerò da questo luogo che non veda il mio collo dal vostro piede calcato; e se fuggendo gl’astri con il vostro ingegno cercaste liberarmi dal fiero mostro dell’inhumanità, acciocché regnante benigno dovessi con prudenza reggere lo scettro di questo regno, saggiamente operaste, e viva Dio che sempre loderò per ben fatto ogni vostro proponimento, né mai estrarrò l’animo mio da’ vostri voleri, che vale a dire, che vivendovi soggetto, qual figlio obbediente, sarete da me riverito.</quote><quote rend="quotations_quotation_b3 ParaOverride-2">(Cicognini 1663, 125-6)</quote><p rend="text">En coherencia con esta presentación del personaje del monarca, falta en la adaptación italiana la muerte del bufón, que en el texto calderoniano se constituye como momento clave en la toma de conciencia, por parte de Basilio, de sus errores. He aquí como reacciona el rey, en <hi rend="italic">La vida es sueño</hi>, a las últimas palabras de Clarín, que repite al comienzo de su réplica: </p><quote rend="quotations_quotation_b1"><hi rend="CharOverride-2">Basilio</hi>:	«Mirad que vais a morir</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	si está de Dios que muráis.»</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	¡Qué bien, ay cielos, persuade</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	nuestro error, nuestra ignorancia,</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	a mayor conocimiento	</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	este cadáver que habla</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	por la boca de una herida,</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	siendo el humor que desata</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	sangrienta lengua que enseña</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	que son diligencias vanas	</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	del hombre cuantas dispone </quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	contra mayor fuerza y causa! </quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	Pues yo, por librar de muertes </quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	y sediciones mi patria,</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	vine a entregarla a los mismos	</quote><quote rend="quotations_quotation_b2">	de quien pretendí librarla.</quote><quote rend="quotations_quotation_b3 ParaOverride-2">	(vv. 3096-111)</quote><p rend="text">Tampoco extraña que falte en el desenlace el tan polémico castigo que Segismundo inflige al soldado rebelde, lección de maquiavelismo que desentonaría con la visión del mundo reconciliada, y desde un comienzo muy poco conflictiva, que informa la adaptación italiana. Esta al contrario se cierra con la siguiente coletilla edificante pronunciada por Sigismondo: «Passiamo dunque a render felici le nostre grandezze, operando bene, perché chiaro si conosce che le buone opere sono anco dopo morte remunerate, e che <hi rend="italic">Sogno la vita termina in brevi hore, / e vive eterno chi ben oprando muore</hi>» (Cicognini 1663, 128).</p><p rend="text_top">3. Hasta ahora ha quedado fuera de mi argumentación el cuarto punto que en mi opinión caracteriza <hi rend="italic">La vita è un sogno</hi> frente al original calderoniano, o sea, la expansión de la porción de intriga protagonizada por Astolfo y Estrella. En líneas generales, y para no extenderme demasiado, puedo decir de entrada que la relación entre estos dos personajes se presenta en la adaptación italiana de forma muy diferente con respecto a lo que se observa en el texto calderoniano. En primer lugar, en su encuentro inicial no hay rastro de la desconfianza que marca las respuestas de Estrella en el segundo cuadro de la primera jornada calderoniana. Al contrario, los dos personajes manifiestan su amor recíproco como una pareja bien avenida, y el motivo del retrato de la otra dama solo aparece al final de la escena, sin dar pie a las observaciones sarcásticas de la princesa. Merece la pena, creo, comparar al menos el comienzo de las dos escenas:</p><table rend="Nessuno-stile-tabella TableOverride-1" xml:id="table002">
				<!--<colgroup>-->
					<!--<col
  class="_idGenTableRowColumn-1">--><!--</col>-->
					<!--<col
  class="_idGenTableRowColumn-1">--><!--</col>-->
				<!--</colgroup>-->
				
					<row rend="Nessuno-stile-tabella _idGenTableRowColumn-3">
						<cell rend="Nessuno-stile-tabella CellOverride-3">
							<p rend="table ParaOverride-7"><hi rend="CharOverride-2">Astolfo:</hi>	Bien, al ver los excelentes	</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	rayos, que fueron cometas, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	mezclan salvas diferentes</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	las cajas y las trompetas, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	los pájaros y las fuentes,</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	siendo, con música igual</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	y con maravilla suma </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	a tu vista celestial,</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	unos, clarines de pluma, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	y otras, aves de metal;</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	y así os saludan, señora,</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	como a su reina las balas, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	los pájaros como a Aurora, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	las trompetas como a Palas, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	y las flores como a Flora,</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	porque sois, burlando el día</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	que ya la noche destierra, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	Aurora en el alegría, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	Flora en paz, Palas en guerra, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	y reina en el alma mía.</p>
							<p rend="table ParaOverride-7"><hi rend="CharOverride-2">Estrella</hi>:	Si la voz se ha de medir</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	con las acciones humanas, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	mal habéis hecho en decir </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	finezas tan cortesanas </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	donde os pueda desmentir</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	todo ese marcial trofeo,</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	con quien ya atrevida lucho; </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	pues no dicen, según creo, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	las lisonjas que os escucho </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	con los rigores que veo.</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	Y advertid que es baja acción,</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	que solo a una fiera toca, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	madre de engaño y traición, </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	el halagar con la boca </p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	y matar con la intención.</p>
							<p rend="table ParaOverride-7">	(vv. 475-509)</p>
						</cell>
						<cell rend="Nessuno-stile-tabella CellOverride-3">
							<p rend="table ParaOverride-8"><hi rend="CharOverride-2">Astolfo</hi>:	Bellissima Stella, che risplendente illumina le tenebre offuscate dai notturni orrori dei tormenti amorosi, oggi per voi vedrassi arricchita la Pollonia de’ tesori della bellezza; oggi vedrassi ornato quel crine, che dalle miniere degl’ori più pretiosi trasse il colore, di diadema reale tempestato co’ diamanti della fedeltà de’ popoli pollachi; oggi per voi il giubilo e colmo d’ogni contentezza saranno ripieno i cuori de’ nostri genitori; per voi viverà contento Astolfo, Anselmo nostro zio, la Pollonia e la Moscovia tutta, e con le forze di tre regni, con il triumvirato di perfetta amicitia risoneranno armoniosi gl’echi celesti, dal sussurrar della gente con accenti di lode e di gioia, in honor de’ nostri sponsali, sotto vesillo della gradita dea, che di fronde d’ulivo<hi rend="CharOverride-3"> </hi>si cinge le tempie e di gloriosa palma arricchisce la destra, e fra maggiori contenti vivendo, si eterneranno le nostre grandezze.</p>
							<p rend="table ParaOverride-8"><hi rend="CharOverride-2">Stella</hi>:	Gradito Astolfo, felice incontro, bramato oggetto, la vostra facondia con honori troppo sublimi inalza le mie non meritate grandezze, ma ciò deriva solo dalla generosità dell’animo vostro regio.</p>
							<p rend="table ParaOverride-8"><hi rend="CharOverride-2" >Astolfo</hi><hi >:	Più vorrebbe mia signora articolare questa lingua, poiché le vostre bellezze sono degne di maggior merito.</hi></p>
							<p rend="table ParaOverride-8"><hi rend="CharOverride-2">Stella</hi>:	Astolfo, la corona del merito viene ad esser pregiata maggiormente quando viene dispensata da chi meritatamente la possiede, per arricchirne chi degnamente da lui la riceve, benché degno non ne sia.</p>
							<p rend="table ParaOverride-9">(Cicognini 1663, 17-8)</p>
						</cell>
					</row>
				
			</table><p rend="text">La pareja reaparece al comienzo del segundo acto, en una escena en la que el intercambio amoroso se caracteriza por la utilización frecuente de pareados insertados en el diálogo, de los que solo daré un ejemplo:  «<hi rend="CharOverride-2">Stella</hi>: Qual è questa bellezza, o amato cuore, / che languendo vi da pena e dolore? / <hi rend="CharOverride-2">Astolfo</hi>: Beltà, che se la veggio o miro a pena, / mi stringe il cuore, e l’alma m’incatena» (Cicognini 1663, 37). El dramaturgo italiano coloca a continuación la situación centrada en la entrega del retrato, con el reconocimiento entre Astolfo y Rosaura y su pelea (escenas 4-9); una situación que en <hi rend="italic">La vida es sueño</hi> se dramatiza solo después de la experiencia palaciega de Segismundo, que abre la acción de la segunda jornada. Al contrario, en la adaptación se prefiere postergar el conjunto de escenas protagonizado por el príncipe. El efecto es el de priorizar la intriga amorosa, que recibe consistentes ampliaciones dirigidas a mostrar el rechazo que Astolfo manifiesta abiertamente hacia Rosaura («e già che non siete Rosaura, benché di lei poco curi, sarà mio pensiero che non mi veniate più avanti»)<hi rend="notes_number CharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-003">9</ref></hi></hi>, la rabia homicida de Rosaura contra Astolfo («Dammi il mio ritratto, o con questo ferro t’uccido»)<hi rend="notes_number CharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-002">10</ref></hi></hi>, y lo bien avenidos que a pesar de todo quedan Stella y Astolfo después del incidente del retrato, creyendo Stella en las aseveraciones de Astolfo y quedando los dos muy contentos cuando, en II, 19, el rey les anuncia que los casará y serán reyes de Polonia:</p><quote rend="quotations_quotation_b1"><hi rend="CharOverride-2">Astolfo:	</hi>Mia vita, vi vedrò più sdegnata?</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Stella</hi>:	No, mio bene, ma sempre soggetta affettuosa a’ vostri desiri.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Astolfo</hi>:	Oh soavi concetti!</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Stella</hi>:	Oh graditi accenti!</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Astolfo</hi>:	Stella, v’adoro.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Stella</hi>:	Astolfo, vi bramo.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Astolfo</hi>:	Già son vostro.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Stella</hi>:	Se siete mio, datemi la mano.</quote><quote rend="quotations_quotation_b2"><hi rend="CharOverride-2">Astolfo</hi>:	Eccovi con la destra il cuore.</quote><quote rend="quotations_quotation_b3 ParaOverride-2">(Cicognini 1663, 77-8) </quote><p rend="text">Así las cosas, el desenlace matrimonial, en el que Segismundo obliga a Astolfo a casarse con Rosaura, resulta mucho más forzado que en el original calderoniano, en el que los amores entre Astolfo y Estrella nunca han parecido nada diferente de lo que son, o sea, una operación política. Paralelamente, resulta bastante increíble en la adaptación italiana, tras tantas manifestaciones amorosas, la aceptación tranquila de Stella ante el matrimonio de su prometido («Vi benedica il cielo in felicità molt’anni»)<hi rend="notes_number CharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-001">11</ref></hi></hi>. </p><p rend="text">Frente al abultamiento de la porción amorosa de la intriga, llama la atención la reducción radical de los parlamentos de Segismundo, tanto en los diálogos como en los soliloquios: desaparecen por ejemplo sus parlamentos ante Rosaura y ante Basilio en la segunda jornada, y sus largas reflexiones de la tercera jornada ante el desafío que representa para él la petición de ayuda de Rosaura. También llama la atención que el concepto de honor, en la adaptación, se mencione solo al comienzo de la obra, en un diálogo entre Rosaura y Piccariglio en el que el honor coincide con la integridad sexual de la mujer, para Rosaura, y en un <hi rend="italic">flatus vocis</hi> sin consistencia para el criado<hi rend="notes_number CharOverride-1"><hi><ref target="xml_07.html#footnote-000">12</ref></hi></hi>. Al contrario, nunca se le menciona en boca de Segismundo, mientras que su «conversión» definitiva, en la tercera jornada, está conectada en la obra de Calderón con la conciencia de que el príncipe debe ser dador de honor: un concepto, por tanto, más amplio y político, cuya asunción transforma a Segismundo de tirano en príncipe perfecto. El efecto de todos estos cambios es el de diluir el carácter político y polémico de la historia del príncipe de Polonia, con su crítica de la actuación de Basilio, para acentuar el carácter amoroso de la acción y sus mensajes edificantes. Aunque respetuosa de las coordenadas fundamentales del enredo, la adaptación desvirtúa la carga potencialmente transgresora del drama calderoniano, normalizándolo y reduciéndolo a unas intenciones moralizadoras que no eran ni mucho menos tan evidentes en el original calderoniano.</p><div><head>Referencias bibliográficas</head><p rend="bib_indx_bib">Antonucci, Fausta. 1996. “Spunti tematici e rielaborazione di modelli spagnoli nel <hi rend="italic">Don Gastone di Moncada</hi> di Giacinto Andrea Cicognini”. En <hi rend="italic">Tradurre, riscrivere, mettere in scena</hi>, ed. Maria Grazia Profeti, 67-86. Firenze: Alinea editrice.</p><p rend="bib_indx_bib">Antonucci, Fausta. 1998. “Nuevos datos para la historia de la transmisión textual de <hi rend="italic">La dama duende</hi>: las traducciones italianas del siglo XVII y comienzos del XVIII”. En <hi rend="italic">Siglo de Oro. Actas del IV Congreso Internacional de la A.I.S.O. (Alcalá de Henares, 22-27 de julio de 1996),</hi> eds. María Cruz García de Enterría y Alicia Cordón Mesa, I, 173-84. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá, Servicio de Publicaciones. <ref target="http://cvc.cervantes.es/literatura/aiso/pdf/04/aiso_4_1_014.pdf">http://cvc.cervantes.es/literatura/aiso/pdf/04/aiso_4_1_014.pdf</ref></p><p rend="bib_indx_bib">Antonucci, Fausta. 2025. “Introducción”. En Pedro Calderón de la Barca, <hi rend="italic">La vida es sueño</hi>, ed. de Fausta Antonucci, 9-123. Madrid: Cátedra.</p><p rend="bib_indx_bib">Cancedda, Flavia y Silvia Castelli. 2001. <hi rend="italic">Per una bibliografia di Giacinto Andrea Cicognini. Succeso teatrale e fortuna editoriale di un drammaturgo del Seicento</hi>. Firenze: Alinea editrice.</p><p rend="bib_indx_bib">Cicognini, Giacinto Andrea. 1663. <hi rend="italic">La vita è un sogno</hi>. Bologna: Carl’Antonio Peri.</p><p rend="bib_indx_bib">Franchi, Saverio. 1994. <hi rend="italic">Le impressioni sceniche. Dizionario biobibliografico degli editori e stampatori romani e laziali di testi drammatici e libretti per musica dal 1579 al 1800</hi>. Roma: Edizioni di Storia e Cultura.</p><p rend="bib_indx_bib">Marchante, Carmen. 1985. <hi rend="italic">“La vita è un sogno” di G. A. Cicognini: un rifacimento seicentesco della commedia calderoniana</hi>. Memoria de licenciatura. Madrid: Facultad de Filología, Universidad Complutense.</p><p rend="bib_indx_bib">Michelassi, Nicola y Salomé Vuelta García. 2004. “La fortuna del teatro spagnolo a Firenze: il <hi rend="italic">Don Gastone di Moncada</hi> di Giacinto Andrea Cicognini”. En <hi rend="italic">Teatri del Mediterraneo. Riscritture e ricodificazioni tra ‘500 e ‘600</hi>, ed. Valentina Nider, 19-43. Trento: Editrice Università degli Studi di Trento (Dipartimento di Scienze Filologiche e storiche).</p><p rend="bib_indx_bib">Ruano de la Haza, José María. 1992. <hi rend="italic">La primera versión de «La vida es sueño», de Calderón</hi>. Liverpool: Liverpool University Press.</p><p rend="bib_indx_bib">Ruggiano, Fabio. 2010. “Tra <hi rend="italic">La vida es sueño</hi> e <hi rend="italic">La vita è sogno</hi>: il genere scomparso del rimaneggiamento”. <hi >En </hi><hi rend="italic">XXVe Congrès International de Linguistique et de Philologie Romanes, Innsbruck, 3-8 septembre 2007</hi><hi >, eds. Maria Iliescu, Heidi Siller-Runggaldier y Paul Danler, I, 633-41. Berlin: De Gruyter. </hi></p><p rend="bib_indx_bib">Ruggiano, Fabio. 2017. “Rimaneggiamenti di un’opera teatrale di derivazione spagnola: <hi rend="italic">La vita è un sogno</hi>, di Giacinto Andrea Cicognini”. En <hi rend="italic">Generi letterari e costruzione di una lingua comune tra Cinque e Seicento</hi>, ed. Fabio Rossi, 83-124. Roma: Artemide.</p><p rend="bib_indx_bib">Símini, Diego. 2012. <hi rend="italic">Il corpus teatrale di Giacinto Andrea Cicognini. Opere autentiche, apocrife e di dubbia attribuzione</hi>. Bari: Pensa multimedia.</p><p rend="bib_indx_bib">Tauro, Raffaele. 1669. <hi rend="italic">La falsa astrologia, overo Il sognar vegghiando</hi>. Napoli: Novello de Bonis.</p><list type="ordered">
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-011-backlink">1</ref></hi>	Este trabajo es uno de los resultados de la investigación realizada en el ámbito del proyecto PRIN 2022 - Prot. 2022SA97FP <hi rend="italic">Il teatro spagnolo (1570-1700) e l’Europa: studio, edizione di testi e nuovi strumenti digitali</hi>, financiado por el MUR y la Unión europea, y dirigido por Fausta Antonucci.</p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-010-backlink">2</ref></hi>	Para el texto de este prólogo, y para unas detenidas consideraciones acerca de su fiabilidad, ver Símini (2012, 27-9; 35-50). </p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-009-backlink">3</ref></hi>	No he podido ver la memoria de licenciatura de Marchante (1985), en la que la estudiosa editaba el texto italiano y lo comparaba con el original calderoniano; la referencia a su trabajo la tomo de Símini (2012). Entre los argumentos que llevan a Símini a dudar de la autoría cicogniniana se menciona «la vicinanza del testo di arrivo con il testo-fonte», un rasgo que no le parece propio de Cicognini, pues algunos estudios previos, entre ellos el de Antonucci (1996) sobre <hi rend="italic">Don Gastone di Moncada</hi>, consideraban propio del quehacer dramático de este autor la taracea de distintos hipotextos. Sin embargo, el descubrimiento de la desconocida fuente española que le sirvió a Cicognini para articular la intriga del <hi rend="italic">Don Gastone</hi>, del que da cuenta Salomé Vuelta en este mismo volumen, debe hacernos reconsiderar toda la cuestión.</p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-008-backlink">4</ref></hi>	Es imprescindible, para orientarse en la bibliografía cicogniniana, el catálogo de Cancedda y Castelli (2001). La existencia de ramas divergentes en la transmisión póstuma de las obras de Cicognini es un fenómeno que se observa asimismo en la historia textual del <hi rend="italic">Don Gastone di Moncada</hi>; ver al respecto Antonucci (1996) y las pertinentes rectificaciones de Michelassi y Vuelta García (2004).</p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-007-backlink">5</ref></hi>	Ruano (1992) aboga por considerar que el texto publicado en Zaragoza se corresponde con el de una primera versión autorial, que Calderón habría retocado con vistas a su inclusión en la <hi rend="italic">Primera parte</hi> de sus comedias. Antonucci (2025, 93-9) discrepa de esta opinión, proponiendo una reconstrucción diferente, aunque asimismo hipotética, de la relación entre los dos textos.</p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-006-backlink">6</ref></hi>	Es el caso, por ejemplo, de algunas adaptaciones de <hi rend="italic">La dama duende</hi>, que remiten a la versión no autorizada por Calderón publicada en la <hi rend="italic">Parte XXIX</hi> y en la <hi rend="italic">Parte XXX</hi> de <hi rend="italic">Diferentes autores</hi> (Antonucci 1998). </p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-005-backlink">7</ref></hi>	El nombre de Grottardo aparece en la edición que posiblemente sea la príncipe, impresa en Venecia con dedicatoria de Lupardi.  </p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-004-backlink">8</ref></hi>	Insisto sobre ello en todos mis trabajos sobre <hi rend="italic">La vida es sueño</hi>; el último, Antonucci (2025).</p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-003-backlink">9</ref></hi>	Cicognini 1663, 52.</p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-002-backlink">10</ref></hi>	Cicognini 1663, 53.</p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-001-backlink">11</ref></hi>	Cicognini 1663, 128.</p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_07.html#footnote-000-backlink">12</ref></hi>	«<hi rend="CharOverride-2">Rosaura</hi>: L’offese d’honore si vendicano con il sangue. Mi offese il Prencipe Astolfo, e con promessa d’essermi consorte, lusingatami a’ suoi inganni, ottenne da me i frutti di quel fiore, che ben custodito in donna honesta risplende. <hi rend="CharOverride-2">Piccariglio</hi>: Ah, ah, ah, mi fate ridere, siete pur semplice, che cos’è honore io non so per me che cosa sia, non l’ho mai veduto. <hi rend="CharOverride-2">Rosaura</hi>: Li animi vili e pusillanimi come tu non lo prezzano» (Cicognini 1663, 4).</p></item>
				</list><p rend="editorial_metadata_author" >Fausta Antonucci, Roma Tre University, Italy, fausta.antonucci@uniroma3.it, <ref target="https://orcid.org/0000-0002-3135-5395">0000-0002-3135-5395</ref></p><p rend="editorial_metadata_polices" >Referee List (DOI 1<ref target="https://doi.org/10.36253/fup_referee_list">0.36253/fup_referee_list</ref>)</p><p rend="editorial_metadata_polices" >FUP Best Practice in Scholarly Publishing (DOI <ref target="https://doi.org/10.36253/fup_best_practice">10.36253/fup_best_practice</ref>)</p><p rend="editorial_metadata_book" >Fausta Antonucci, <hi rend="italic">Estrategias de adaptación del texto calderoniano en </hi><hi rend="italic">La vita è un sogno</hi><hi rend="italic"> atribuida a Giacinto Andrea Cicognini,</hi> © Author(s), <ref target="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/legalcode">CC BY 4.0</ref>, DOI <ref target="https://doi.org/10.36253/979-12-215-0857-4.07">10.36253/979-12-215-0857-4.07</ref>, in Fausta Antonucci, Salomé Vuelta García (edited by), <hi rend="italic">La recepción del teatro clásico español en Europa (siglos XVII-XVIII)</hi>, pp. -69, 2026, published by Firenze University Press, ISBN 979-12-215-0857-4, DOI <ref target="https://doi.org/10.36253/979-12-215-0857-4">10.36253/979-12-215-0857-4</ref></p></div></div>
      
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        <listBibl>
          <head>References</head>
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          <bibl n="214249">Antonucci, Fausta. 1998. “Nuevos datos para la historia de la transmisi&amp;#243;n textual de La dama duende: las traducciones italianas del siglo XVII y comienzos del XVIII”. En Siglo de Oro. Actas del IV Congreso Internacional de la A.I.S.O. (Alcal&amp;#225; de Henares, 22-27 de julio de 1996), eds. Mar&amp;#237;a Cruz Garc&amp;#237;a de Enterr&amp;#237;a y Alicia Cord&amp;#243;n Mesa, I, 173-84. Alcal&amp;#225; de Henares: Universidad de Alcal&amp;#225;, Servicio de Publicaciones. http://cvc.cervantes.es/literatura/aiso/pdf/04/aiso_4_1_014.pdf</bibl>
          <bibl n="214602">Antonucci, Fausta. 2025. “Introducci&amp;#243;n”. En Pedro Calder&amp;#243;n de la Barca, La vida es sue&amp;#241;o, ed. de Fausta Antonucci, 9-123. Madrid: C&amp;#225;tedra.</bibl>
          <bibl n="214463">Cancedda, Flavia y Silvia Castelli. 2001. Per una bibliografia di Giacinto Andrea Cicognini. Succeso teatrale e fortuna editoriale di un drammaturgo del Seicento. Firenze: Alinea editrice.</bibl>
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          <bibl n="214407">Franchi, Saverio. 1994. Le impressioni sceniche. Dizionario biobibliografico degli editori e stampatori romani e laziali di testi drammatici e libretti per musica dal 1579 al 1800. Roma: Edizioni di Storia e Cultura.</bibl>
          <bibl n="214433">Marchante, Carmen. 1985. “La vita &amp;#232; un sogno” di G. A. Cicognini: un rifacimento seicentesco della commedia calderoniana. Memoria de licenciatura. Madrid: Facultad de Filolog&amp;#237;a, Universidad Complutense.</bibl>
          <bibl n="214272">Michelassi, Nicola y Salom&amp;#233; Vuelta Garc&amp;#237;a. 2004. “La fortuna del teatro spagnolo a Firenze: il Don Gastone di Moncada di Giacinto Andrea Cicognini”. En Teatri del Mediterraneo. Riscritture e ricodificazioni tra ‘500 e ‘600, ed. Valentina Nider, 19-43. Trento: Editrice Universit&amp;#224; degli Studi di Trento (Dipartimento di Scienze Filologiche e storiche).</bibl>
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          <bibl n="214302">Ruggiano, Fabio. 2010. “Tra La vida es sue&amp;#241;o e La vita &amp;#232; sogno: il genere scomparso del rimaneggiamento”. En XXVe Congr&amp;#232;s International de Linguistique et de Philologie Romanes, Innsbruck, 3-8 septembre 2007, eds. Maria Iliescu, Heidi Siller-Runggaldier y Paul Danler, I, 633-41. Berlin: De Gruyter.</bibl>
          <bibl n="214353">Ruggiano, Fabio. 2017. “Rimaneggiamenti di un’opera teatrale di derivazione spagnola: La vita &amp;#232; un sogno, di Giacinto Andrea Cicognini”. En Generi letterari e costruzione di una lingua comune tra Cinque e Seicento, ed. Fabio Rossi, 83-124. Roma: Artemide.</bibl>
          <bibl n="214575">S&amp;#237;mini, Diego. 2012. Il corpus teatrale di Giacinto Andrea Cicognini. Opere autentiche, apocrife e di dubbia attribuzione. Bari: Pensa multimedia.</bibl>
          <bibl n="214769">Tauro, Raffaele. 1669. La falsa astrologia, overo Il sognar vegghiando. Napoli: Novello de Bonis.</bibl>
        </listBibl>
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