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        <title type="main" level="a">Isidoro Bosarte entre 1786 y 1790: del Diario de Madrid a los Reales Estudios</title>
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          <persName n="1" ref="https://orcid.org/0009-0004-3797-9248" type="ORCID">
            <forename>Juana María</forename>
            <surname>Guirado Muñoz</surname>
            <placeName type="affiliation">Universiy of Murcia, Spain</placeName>
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          <resp>This is a section of <title>Accademie e luoghi del sapere tra Italia e Spagna nel lungo Settecento / Academias y lugares del saber en el largo siglo XVIII entre Italia y España</title>(DOI: <idno type="DOI">10.36253/979-12-215-0989-2</idno>) by </resp>
          <name>Niccolò Guasti, Cinzia Recca, Mónica Bolufer Peruga, Fernando Durán López</name>
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        <publisher>Firenze University Press</publisher>
        <pubPlace>Florence</pubPlace>
        <date when="2026">2026</date>
        <idno type="DOI">https://doi.org/10.36253/979-12-215-0989-2.19</idno>
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          <p>Available for academic research purposes</p>
          <p>Open Access</p>
          <p>Copyright Author(s)</p>
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        <p>This is original content, published for academic research purposes</p>
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      <abstract xml:lang="en">
        <p>Isidoro Bosarte was the secretary of the Royal Academy of Fine Arts of San Fernando between 1792 and 1807. This study focused on his first years in Madrid, where he tried to become recognized within the society by publishing brief writings in the Diario de Madrid.</p>
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            <item>Isidoro Bosarte</item>
            <item>literature</item>
            <item>press</item>
            <item>Diario de Madrid</item>
            <item>Royal Studies</item>
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      <p>It is available online at https://doi.org/10.36253/979-12-215-0989-2.19<ref target="https://doi.org/10.36253/979-12-215-0989-2.19" /></p>
<div><head>Isidoro Bosarte entre 1786 y 1790: <lb/>del <hi rend="italic">Diario de Madrid</hi> a los Reales Estudios<hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-017">1</ref></hi></hi></head><p rend="h1_author ParaOverride-1"><hi>Juana María Guirado Muñoz</hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">La figura de Isidoro Bosarte resulta fundamental para la Historia del Arte en España por su papel como secretario general de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, cargo que ocupa entre 1792 y su fallecimiento en 1807. Además de ello, fue un</hi><hi rend="CharOverride-1"> literato conocido por sus escritos sobre las Bellas Artes en la Antigüedad e Historia del Arte, pues a lo largo de su carrera estudia la evolución de las artes en diferentes periodos o las principales obras de ciudades como Barcelona, Segovia, Valladolid y Burgos. </hi><hi rend="CharOverride-1">Sin embargo, antes de formar parte de la Real Academia de Bellas Artes, Bosarte dedica unos años de su vida a tratar de lograr un empleo que le permitiese desarrollar sus intereses literarios, publicando pequeños escritos en prensa y colaborando con intelectuales como Miguel de Manuel o Cándido María Trigueros. Gracias a ello, logró darse a conocer en Madrid y </hi><hi rend="CharOverride-1">formar parte de la biblioteca de los Reales Estudios de Madrid, el primer paso para desarrollar su carrera literaria. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">En sus primeros años, la formación intelectual de Bosarte había estado condicionada por su Baeza natal, donde asiste al seminario de San Felipe Neri y a la universidad para iniciar sus estudios </hi><hi rend="CharOverride-1">religiosos y literarios (Chicharro Chamorro 2023, 24). Después reside entre Granada y Valladolid en compañía de Antonio Robles Vives, jurista y cuñado de Floridablanca, hasta que, en 1775, parte hacia Turín </hi><hi rend="CharOverride-1">como secretario personal de Vicente Osorio de Moscoso y Guzmán, conde de Aguilar y embajador de España en la Corte de Cerdeña. En los años que se encuentra en Turín, Bosarte se encarga de la secretaría de la embajada tras el fallecimiento del anterior responsable y establece contactos en</hi><hi rend="CharOverride-1"> el ámbito artístico gracias al apoyo del conde (García Melero 1990, 371). Sus intereses literarios tomaron especial relevancia a partir de 1779, cuando el conde de Aguilar es nombrado embajador en Viena y los esfuerzos del autor</hi><hi rend="CharOverride-1"> se dirigen hacia el estudio de la literatura oriental y las Bellas Artes. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Es gracias a la correspondencia entre Bosarte y José Viera y Clavijo que conocemos el interés del primero por el árabe y su objetivo de desarrollar una carrera literaria o diplomática en Constantinopla,</hi><hi rend="CharOverride-1"> motivado por las palabras de Viera y el ánimo de Miguel Casiri (Viera y Clavijo 1849, 36). A través de estas cartas, Bosarte explicaba cómo su interés por «las lenguas difíciles y mayores del Oriente hasta ahora va dirigido en orden a la Literatura» y de sus avances en el estudio del «árabe puro, erudito y castigado», así como de su predisposición a aprender el turco y el árabe coloquial si se le permitiese marchar (Paz-Sánchez 2016). Por ello, en julio de 1782 informaba a Floridablanca de sus avances en la materia, suplicando </hi><hi rend="CharOverride-1">una pensión para continuar perfeccionándose en Roma o para viajar en caso de necesitar un corresponsal en naciones orientales (Pérez Sánchez 1978, XII). Su pretensión no fue atendida a pesar del apoyo que le brindó el conde de Aguilar. Por ello, tras regresar a Madrid sus esfuerzos se centraron en hacerse un hueco en el ámbito intelectual nacional y lograr un empleo </hi><hi rend="CharOverride-1">que le permitiese desarrollar sus intereses orientalistas y artísticos. En ese proceso, la prensa se convirtió en el ámbito de sociabilidad que le facilitó establecer vínculos con otros literarios y alcanzar mayor difusión para sus escritos, hasta lograr su primer empleo en la biblioteca de los Reales Estudios de Madrid</hi><hi rend="CharOverride-1">. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Aunque el embajador y sus acompañantes ya se encontraban de regreso en Madrid para octubre de 1785</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-016">2</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">, las primeras noticias sobre los trabajos literarios de Bosarte no llegan hasta febrero del año siguiente, cuando finaliza su </hi><hi rend="italic">Disertación sobre los monumentos antiguos pertenecientes a las nobles artes que se hallan en la ciudad de Barcelona.</hi><hi rend="CharOverride-1"> El libro fue editado por Antonio de Sancha, quien también se ocupó de solicitar su licencia de impresión al Consejo de Castilla. Como era habitual, desde allí se remitió la obra para su censura a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, institución a la que, a simple vista, correspondía temáticamente (Lorenzo Álvarez 2024, 170)</hi><hi rend="CharOverride-1">. En este caso, la Academia de Bellas Artes a través de su secretario Antonio Ponz, rechazó la elaboración del informe de censura solicitado alegando que el texto de Bosarte era más propio de la Real Academia de la Historia «no conteniendo dicha </hi><hi rend="CharOverride-1">Disertación dibujos, ni estampas sobre que poder juzgar, y decir su parecer la de S. Fernando»</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-015">3</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">. Así lo hizo el Consejo de Castilla, que volvió a solicitar su censura a la Real Academia de la Historia. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Para el tema que nos ocupa – los ámbitos de sociabilidad en los que participa Bosarte en sus primeros años en Madrid –</hi><hi rend="CharOverride-1">, resulta interesante el informe que realizan los académicos de la Historia José Banqueri y Juan de Cuenca. En esta temprana interacción con la Real Academia de la Historia, donde Bosarte entraría como académico en 1792, se alabó el método utilizado en el texto, que definen como novedoso por combinar la crítica artística y literaria, a la vez que le </hi><hi rend="CharOverride-1">animaban a continuar con este tipo de trabajos para otras regiones de España</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-014">4</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">. Esa fue, sin duda, la voluntad del autor durante toda su carrera literaria, pues como adelanta en el prólogo de la </hi><hi rend="italic">Disertació</hi><hi rend="italic">n,</hi><hi rend="CharOverride-1"> pretendía que este fuese el primer volumen de una completa historia de las Bellas Artes en la ciudad condal, idea que en 1804 volvería a retomar con el </hi><hi rend="italic">Viage artístico á varios pueblos de España</hi><hi rend="CharOverride-1">.</hi><hi rend="italic"> </hi><hi rend="CharOverride-1">Con este primer libro, que ve la luz en septiembre de 1786 según anuncia la prensa madrileña</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-013">5</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">, Bosarte ya comenzaba a darse a conocer como un erudito de las artes y la literatura, disciplinas en las que había centrado su formación y en las que deseaba establecerse laboralmente. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Tras </hi><hi rend="CharOverride-1">la publicación de su primera obra literaria, Bosarte dirigió hacia la prensa sus esfuerzos por integrarse en los círculos intelectuales. Tras su establecimiento en España, la prensa se había convertido rápidamente en el medio de comunicación de masas predilecto para dar a conocer la actualidad y </hi><hi rend="CharOverride-1">un espacio de debate entre eruditos e interesados (Urzainqui 1995, 129). Por ello, no resulta sorprendente que el jienense se acercase al </hi><hi rend="italic">Diario curioso, erudito, económico y comercial</hi><hi rend="CharOverride-1">, el conocido periódico que había sido fundado por Francisco Mariano Nipho en 1757 y reabierto en 1786 tras unos años de ausencia y que, en 1788, cambia su nombre a </hi><hi rend="italic">Diario de Madrid</hi><hi rend="CharOverride-1"> (Aguilar Piñal 1978, 144)</hi><hi rend="CharOverride-1">. Este periódico, además de ser el primero en obtener licencia para publicarse en España, era uno de los que contaban con mayor número de subscriptores en el ámbito nacional e internacional, entre quienes se podían encontrar a miembros de la realeza, secretarios de Estado o miembros de embajadas (Larriba 2012, 207). </hi><hi rend="CharOverride-1">Era, por tanto, el medio idóneo para continuar con su objetivo de presentarse como literato ante la sociedad española. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Con la reapertura del </hi><hi rend="italic">Diario curioso </hi><hi rend="CharOverride-1">también se incorporaron nuevos redactores, entre quienes destacaremos al jurista Miguel de Manuel y Rodríguez (Urzainqui 1995, 199).</hi><hi rend="CharOverride-1"> Sus labores en el periódico se centraron, según Sempere, en dar a conocer una colección de diplomática que estaba formando y en la redacción de la </hi><hi rend="italic">Anécdota histórica de España</hi><hi rend="CharOverride-1">, sección que desarrolla entre 1786 y 1788 (Sempere y Guarinos 1787, vol 4, </hi><hi rend="CharOverride-1">7).</hi><hi rend="italic"> </hi><hi rend="CharOverride-1">Precisamente, el periodo durante el que Bosarte participa como colaborador del </hi><hi rend="italic">Diario </hi><hi rend="CharOverride-1">coincide plenamente con el de mayor presencia de Miguel de Manuel y con Cándido María Trigueros, con quienes posteriormente compartiría espacio en la biblioteca de los Reales Estudios y en la Real Academia de la Historia (Aguilar Piñal 1969, 234). </hi><hi rend="CharOverride-1">En ese periodo, Isidoro Bosarte colaboró habitualmente con el periódico remitiendo artículos en los que trata temas artísticos y literarios, pero también otros relacionados con cuestiones vinculadas a la moral y el pensamiento ilustrado. </hi><hi rend="CharOverride-1">Aunque actualmente conocemos once artículos escritos por él, no todos ellos aparecen firmados por el autor, sino que son atribuidos de forma conjunta a través de un agradecimiento inserto por los responsables del </hi><hi rend="italic">Diario</hi><hi rend="CharOverride-1">:</hi></p><quote rend="quotation_b"><hi>El autor de esta reflexión es Don Isidoro Bosarte, conocido con aprecio de los literatos por la </hi><hi rend="italic">Disertación </hi><hi>que se imprimió en 8º en la casa de Don Antonio Sancha, sobre las ruinas de arquitectura, reliebes, estatuas y pinturas mosaicas que se hallan del tiempo de los Gentiles en la Ciudad de Barcelona […]. No podemos significar mejor nuestro agradecimiento por los buenos papeles que se ha servido comunicarnos, que dando á conocer su nombre; y de su bondad de genio, que se hermana tanto con su literatura, esperamos nos continúe este favor</hi><hi rend="notes_number CharOverride-3"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-012">6</ref></hi></hi><hi>.</hi></quote><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">El primero de estos artículos, en este caso firmado por el autor, fue publicado el 25 de enero de 1787 y titulado </hi><hi rend="italic">Sobre el origen de las voces Arraez y Res de ganado,</hi><hi rend="CharOverride-1"> en el que muestra sus conocimientos en árabe. En este texto, el autor se interesa por la herencia árabe en el castellano</hi><hi rend="CharOverride-1"> a través de la etimología de las palabras «arráez» y «res», conceptos que según sostiene p</hi><hi rend="CharOverride-1">roceden de la misma raíz. Su hipótesis se basaba en la dilatada presencia musulmana en España y en las facilidades para escuchar el árabe antes que otras lenguas antiguas, el mismo argumento que utiliza en uno </hi><hi rend="CharOverride-1">de sus textos anónimos para el periódico: </hi><hi rend="italic">Carta á una señora sobre el origen de sentarse las mugeres españolas por tierra</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-011">7</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">, publicado el 28 de mayo de 1787. En este segundo artículo vuelve a mostrar su conocimiento de las costumbres orientales y su capacidad de análisis, pues habla de la costumbre árabe de sentarse en el suelo y cómo se había perpetuado en España. A partir de ese tema, habla de la </hi><hi rend="CharOverride-1">vida cotidiana y costumbres orientales y cómo algunas de ellas resultaban perjudiciales en España y demás países cristianos. Bosarte sitúa la herencia oriental de sentarse en el suelo como un factor clave en la difusión de las epidemias y enfermedades, por quedar las mujeres expuestas los efluvios de los cadáveres que se descomponían bajo en suelo de los templos, así como por arrastrar en sus faldas y vestidos las </hi><hi rend="CharOverride-1">inmundicias de personas y animales. A través de este texto, se posicionaba a favor de la Real Cédula del 3 de abril de ese mismo año de 1787 según la que Carlos III prohibía dar sepultura a los fieles dentro de las iglesias y ordenaba la creación de cementerios aislados de los núcleos urbanos, en un momento en el que el</hi><hi rend="CharOverride-1"> debate público se mostraba interesado en el tema y era habitual encontrar artículos en prensa divulgando las acciones internacionales en materia de enterramientos (Calatrava Escobar 1991, 351). </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Las cuestiones éticas y morales propias de su tiempo también estuvieron presentes a lo largo de sus aportaciones al </hi><hi rend="italic">Diario,</hi><hi rend="CharOverride-1"> </hi><hi rend="CharOverride-1">como hace en el escrito publicado entre los días 11 y 17 de mayo de 1787, titulado </hi><hi rend="italic">¿Cuáles sean los medios más oportunos de recoger y socorrer los mendigos en todos los pueblos?</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-010">8</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">. Su artículo estaba centrado en desarrollar una propuesta personal para reducir la mendicidad en las calles españolas, considerado como un problema para el orden en las calles. Parte de la diferenciación habitual en ese momento </hi><hi rend="CharOverride-1">entre la pobreza verdadera y la fingida, así como de la idea de limitar el uso de los Hospicios como espacios en los que recoger a las personas sin hogar (Soubeyroux 1980, 141). Por ello, su texto propone un método para diferenciar a los mendigos honrados y socorrerlos a través de las parroquias, además de ser acogidos en casa de un vecino a quien pueda servir o ayudar </hi><hi rend="CharOverride-1">con su trabajo. La parroquia ayudaría a su manutención a través de las limosnas recogidas, evitando que fuese el mendigo quien pidiese en la puerta del templo. Cabe señalar que, por entonces, la legislación vigente obligaba a la expulsión de todos los mendigos extranjeros, a ingresar en el ejército o marina a los vagos y a internar en los hospicios a quienes no fuesen aptos para el servicio militar (Soubeyroux 1980, 219). </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Sin embargo, cada vez </hi><hi rend="CharOverride-1">eran más habituales las propuestas basadas en la asistencia parroquial y las denominadas Diputaciones de Barrios, destinadas a apoyar a los jornaleros y desfavorecidos temporalmente en paro (Soubeyroux 1980, 203). El proyecto de Bosarte se encontraba en esta línea, ya que instaba a limitar la reclusión en los hospicios solo para «pobres vagos» y únicamente como solución transitoria, mientras que los «pobres verdaderos»</hi><hi rend="CharOverride-1"> sacarían más ventaja acogidos por sus vecinos y sirviendo a los artesanos, que no ya necesitarían utilizar a los discípulos como criados, favoreciendo el adelantamiento de las artes. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Se ocupa de nuevo de los temas morales con su artículo inserto en el </hi><hi rend="italic">Diario </hi><hi rend="CharOverride-1">del día 18 de junio del mismo año, bajo el título de </hi><hi rend="italic">¿En qué consiste la felicidad de la vida humana?</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-009">9</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1"> El tema resultaba </hi><hi rend="CharOverride-1">fundamental para el pensamiento de las Luces. En España, pensadores como</hi><hi rend="CharOverride-4"> </hi><hi rend="CharOverride-1">Jovellanos ya se habían ocupado de la felicidad pública como un objetivo a lograr por las naciones, </hi><hi rend="CharOverride-1">para cuya consecución se hacía necesaria la estabilidad política, el bienestar material y la educación. Sin embargo, el artículo de Bosarte sostiene que «la felicidad consiste en la tranquilidad del ánimo», posicionándose próximo a la filosofía estoica, donde la felicidad era una realidad que no dependía de </hi><hi rend="CharOverride-1">los bienes del cuerpo, alma o de las glorias alcanzadas. En este breve texto, Bosarte no relaciona la felicidad con el desarrollo de las virtudes ni tampoco habla del papel del Estado en su consecución, sino de una vivencia individual </hi><hi rend="CharOverride-1">independiente de las condiciones de vida. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Los estudios etimológicos del castellano igualmente aparecen en otro texto, como ocurre en el artículo publicado en el 12 de junio en el mismo periódico, titulado </hi><hi rend="italic">La Inesita y su maestro</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-008">10</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">. Con un breve escrito de apenas una página, el autor desarrolla un diálogo entre una joven y su maestro acerca del origen de la palabra «anécdota» a propósito de la sección </hi><hi rend="italic">Anécdota histórica</hi><hi rend="CharOverride-1"> que solía abrir los números del </hi><hi rend="italic">Diario</hi><hi rend="CharOverride-1">. En esa conversación, el maestro le explica que el término hacía referencia a las narraciones «de las cosas más curiosas», un guiño a las noticias históricas que divulgaba Miguel de Manuel. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Por supuesto, sus intereses filológicos y artísticos se encuentran presentes en diferentes escritos. Uno de ellos es </hi><hi rend="CharOverride-1">el titulado </hi><hi rend="italic">Reflexión sobre la majeza</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-007">11</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">, publicado entre el 25 y 27 de junio de 1787, para el que realiza un análisis de la moda de majos y majas a partir de su etimología, y cómo el origen del concepto manifestaba la decadencia estilística de dicha </hi><hi rend="CharOverride-1">vestimenta. El autor define a los majos como «de baja elegancia en el traje», pues sostiene que el término procedería de «mayo» y vendría a identificar los adornos corporales que, en algunos pueblos, se utilizaban para celebrar la primavera</hi><hi rend="CharOverride-1">. Con este pretexto, reflexiona acerca de la presencia de majos en una cultura, algo que vincula con el mal gusto artístico por tratarse de un exceso decorativo. Cabe señalar cómo la moda del majismo se había desarrollado en la segunda mitad del siglo XVIII al evitar los vestidos y manufacturas que llegaban desde Francia, creando un vestido más cómodo y de manufactura </hi><hi rend="CharOverride-1">propiamente española (Pérez Hernández 2021, 95). Sin embargo, identificados los majos como grupo social, no faltaron las críticas considerando esta moda como excesivamente decorativa y una muestra de la </hi><hi rend="CharOverride-1">vanidad de quien la seguía. Es el caso del texto de Bosarte, que hablaba de su presencia como muestra de la decadencia y pobreza en el gusto de un pueblo. Para él, en lugar de tratar el vestido de maja como un simple exceso de lujo, lo considera una imitación superficial de lo lujoso pues </hi><hi rend="CharOverride-1">«los ricos más pronto dan en petimetres que en majos». Además, lo relaciona con otros periodos históricos que habían confundido la abundancia decorativa con riqueza.</hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">A estos artículos se suman los dedicados a las Bellas Artes, como lo son las descripciones del Hospital de la ciudad de Úbeda</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-006">12</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1"> y de las obras de la ciudad de Baeza</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-005">13</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">, ciudades más que conocidas por Bosarte. Para el primero se basa en la descripción que habría aportado el obispo de Jaén, el cardenal Sandoval, en 1645; mientras que para la ciudad de Baeza se basa en su propia experiencia y conocimientos históricos. El recorrido por las principales obras arquitectónicas de ambas ciudades lleva al autor a ocuparse de la irrupción del </hi><hi rend="CharOverride-1">Renacimiento en España atribuida a El Escorial, convertido a lo largo del siglo XVIII en el paradigma del clasicismo y el gusto español (Rodríguez Ruiz 2003). Sin embargo, Bosarte aporta datos que sugieren la presencia en Úbeda y Baeza de arquitecturas renacentista</hi><hi rend="CharOverride-1">s de Andrés de Vandelvira previas a la construcción de El Escorial, arquitecto que no aparecía entre las escritas por Palomino. Esa falta de estudios actualizados sobre Historia de las Bellas Artes en España y las lagunas que había dejado Palomino en su tratado, </hi><hi rend="CharOverride-1">motivaron al autor a proponer la recopilación de nuevos datos que permitiesen solventar las limitaciones presentes (Crespo Delgado 2004). La misma preocupación aparece nuevamente en marzo y abril de 1788 en el ahora titulado </hi><hi rend="italic">Diario de Madrid</hi><hi rend="CharOverride-1">, cuando Bosarte y el abate Juan Andrés intercambian correspondencia a través de las páginas del periódico, comunicación que había sido habitual desde la marcha del jienense a Viena (Brunori 2006).</hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Los escritos más tardíos de Bosarte para el </hi><hi rend="italic">Diario de Madrid </hi><hi rend="CharOverride-1">son los dos que dedica a la obra de Miguel de Cervantes, publicados los días 23 de mayo y 9 de junio</hi><hi rend="CharOverride-1"> de 1788. Estos, titulados </hi><hi rend="italic">Carta sobre el mérito literario de Miguel de Cervantes</hi><hi rend="CharOverride-1"> y </hi><hi rend="italic">Sobre las novelas de Rinconete y Cortadillo y el Zeloso Estremeño</hi><hi rend="CharOverride-1">, surgen a partir de la polémica iniciada en el </hi><hi rend="italic">Correo de los ciegos</hi><hi rend="CharOverride-1"> dudando de la autoría de </hi><hi rend="italic">El curioso impertinente</hi><hi rend="CharOverride-1"> por parte de Cervantes (Álvarez Barrientos 1986, 301)</hi><hi rend="CharOverride-1">. Por el contrario, las aportaciones de Bosarte están orientadas a defender la honradez de Cervantes y dar a conocer el manuscrito de Porras de la Cámara con las que serían unas versiones de </hi><hi rend="italic">Rinconete y Cortadillo y el Zeloso </hi><hi rend="italic">extremeño</hi><hi rend="CharOverride-1"> previas a las </hi><hi rend="italic">Novelas ejemplares</hi><hi rend="CharOverride-1">. Para el tema que nos ocupa, resulta interesante cómo Bosarte habría tenido acceso a este manuscrito desde la biblioteca de los Reales Estudios, donde ya ejercían como bibliotecarios sus compañeros del </hi><hi rend="italic">Diario de Madrid</hi><hi rend="CharOverride-1">, Miguel de Manuel y Cándido María Trigueros. Además, el texto completo de las novelas de Cervantes se haría </hi><hi rend="CharOverride-1">público en los números 4º y 5º del </hi><hi rend="italic">Gabinete de lectura española</hi><hi rend="CharOverride-1">, una publicación periódica con la que colaboraba Bosarte y para la que elaboró disertaciones sobre Bellas Artes. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">La diversidad temática de los escritos de Bosarte, que, lejos de limitarse a las disciplinas en las que había centrado su formación, incorporan asuntos de actualidad, sitúa al autor como un colaborador recurrente del </hi><hi rend="italic">Diario de Madrid</hi><hi rend="CharOverride-1"> entre 1787 y 1788. Tras ese periodo, su </hi><hi rend="CharOverride-1">relación con la prensa continuó a través del proyecto para la </hi><hi rend="italic">Gaceta Literaria de Madrid</hi><hi rend="CharOverride-1">, elaborado en agosto de 1788 por Miguel de Manuel y Cándido María Trigueros que proponía formar un periódico con noticias literarias, científicas y artísticas de obras y autores españoles (Aguilar Piñal 1969, 235).</hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Aunque en la primera solicitud de licencia no </hi><hi rend="CharOverride-1">se mencionaba, para llevar a cabo el periódico se contó, además de los dos responsables: con Felipe David-Otero, traductor que se ocuparía de </hi><hi rend="CharOverride-1">la literatura extranjera «siempre que interesen a nuestra nación», y con Isidoro Bosarte, que se encargaría de todo lo relacionado con las Bellas Artes</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-004">14</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">. Él sería el encargado de incorporar las «noticias, extractos, juicios y exámenes de las obras pertenecientes a las Bellas Artes y de sus monumentos antiguos, como los escritos nuestros y los principales extranjeros que sobre ellas se publicasen; igualmente que para lo perteneciente a la lengua y literatura árabe»</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-003">15</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">. Como muestra de su autoridad, en el proyecto se habla </hi><hi rend="CharOverride-1">de conocidos autores que podían dar pruebas de la inteligencia de Bosarte: Joaquín Pla, José Ortiz y el abate Juan Andrés. A pesar de que finalmente este proyecto no logró las licencias necesarias para salir adelante, el interés de los participantes daba muestra de la consideración que tenían acerca de la prensa como </hi><hi rend="CharOverride-1">vehículo más adecuado para divulgar sus estudios y, en el caso de Bosarte, para continuar su carrera literaria sirviéndose de un medio que resultaba más rápido y accesible para el público que los libros tradicionales. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Otro de los espacios de sociabilidad frecuentados por Bosarte durante sus primeros años en Madrid </hi><hi rend="CharOverride-1">fue la ya mencionada biblioteca de los Reales Estudios, donde finalmente logró un empleo estable hasta ser nombrado secretario de la Real Academia de San Fernando. Dichos Estudios se fundaron el 19 de enero de 1770 con la publicación del Real Decreto a través del que Carlos III establecía, en el edificio del antiguo Colegio Imperial, los estudios de Latinidad, Poesía, Retórica, Lengua Griega, Lenguas Orientales, Matemáticas, Derecho Natural y Disciplina Eclesiástica. La biblioteca se había formado a partir de los fondos de los jesuitas expulsos de Madrid y constituía una parte destacada del centro desde su fundación, pues se planteó como un espacio público </hi><hi rend="CharOverride-1">dedicado a servir para la «instrucción y el mayor adelantamiento, así de maestros y discípulos de este Real establecimiento, como de todos los demás estudiosos que quieran concurrir a ella» (Miguel Alonso 1996, 217). Sus primeros reglamentos datan de 1785, en los que se señala el personal que se dedicaría a la biblioteca, las obligaciones de cada uno y sus condiciones: dos bibliotecarios – primero y segundo – que dedicaban a </hi><hi rend="CharOverride-1">la ordenación, cuidado y asistencia durante las horas en las que la biblioteca estuviese abierta al público, con la obligación de ocuparse de la cátedra de Historia Literaria que allí se impartiría. Estos dos cargos quedaban excluidos del concurso público mediante el que se seleccionaba al resto de catedráticos de los Reales Estudios</hi><hi rend="CharOverride-1">, ya que el personal de la biblioteca era nombrado por el rey de entre los nombres propuestos por el Consejo de Castilla según su «erudición, virtud, zelo y deseo del aprovechamiento de la juventud», aunque en ocasiones únicamente se propusiese un solo nombre (Viñao 1995, 306)</hi><hi rend="CharOverride-1">. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Tras el fallecimiento de Francisco Messeguer y Arrufat, hasta entonces bibliotecario primero, Miguel de Manuel asciende, y en enero de 1789 se convoca la vacante de bibliotecario segundo. Para ella </hi><hi rend="CharOverride-1">se presentaron más de cincuenta candidatos entre los que se encontraban Isidoro Bosarte, Leandro Fernández de Moratín o Cándido María Trigueros, que ocupaba el puesto de bibliotecario tercero y quien finalmente logró el ascenso (Miguel Alonso 1996, 197)</hi><hi rend="CharOverride-1">. Resulta interesante el memorial presentado por Bosarte para solicitar el puesto, pues en él se describe a sí mismo como una persona de amplia formación literaria, jurídica y religiosa, aunque </hi><hi rend="CharOverride-1">no menciona sus conocimientos en árabe o sus escritos para la prensa periódica madrileña, más que conocidos por sus compañeros de biblioteca:</hi></p><quote rend="quotation_b"><hi>haber estudiado la Philosofía, Sagrada theología, algunos años de Jurisprudencia civil</hi><hi> y de Gentes, la Política, la Historia Literaria, las Antigüedades y las Bellas Artes […] y su ocupación la Literatura, de que va dando las pruebas públicas que han merecido estimación entre los estrangeros y Nacionales, como son su Disertación impresa sobre las Antiguedades de las Bellas Artes en la Ciudad de Barcelona; y los discursos que se van publicando en la obra intitulada Gavinete de Lectura Española</hi><hi rend="notes_number CharOverride-3"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-002">16</ref></hi></hi><hi>.</hi></quote><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">A pesar de no obtener el empleo en esta ocasión, la relación del erudito con los Reales Estudios y sus bibliotecarios perduró en el tiempo, pues apenas un año más tarde comenzó a trabajar en su biblioteca de manuscritos. </hi><hi rend="CharOverride-1">Esta conformaba una de las tres secciones en las que se dividía la biblioteca: zona de impresos, de manuscritos y el museo de monedas (Miguel Alonso 1996, 199). Según remite Miguel de Manuel a Floridablanca, primer secretario de Estado, Bosarte se incorporó el 21 de enero de 1790 con el objetivo de acelerar la catalogación y ordenación de dicha sección, cuyos trabajos ya se habían iniciado inmediatamente después de la expulsión de los jesuitas. Est</hi><hi rend="CharOverride-1">a era una de las principales necesidades de la biblioteca pues, aunque ya se trabajaba en el inventariado de manuscritos, el volumen de los fondos almacenados no había permitido la apertura al público de esta sección. Concretamente, se le contrató para elaborar índices de todos los manuscritos conservados con «apuntaciones calificadas foja por foja y papel por papel de lo que contine cada volumen de los que se exponen» y</hi><hi rend="CharOverride-1"> «haciendo separación de los mejores códices y manuscritos de esta Real Biblioteca, sean de las materias que fuesen, originales o copias antiguas, o teniendo alguna otra circunstancia recomendable, se ponen en los estantes, que hacen el frente de la pieza en que hoy se hallan estos manuscritos, cuyos tomos pasarán tal vez de doce mil de todas clases»</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-001">17</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">. </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Durante el primer año de trabajo Bosarte </hi><hi rend="CharOverride-1">no recibió remuneración alguna por la realización de sus labores más allá de una gratificación de doce reales por día trabajado que le extendía Miguel de Manuel. Por ello, debido a su compleja situación económica,</hi><hi rend="CharOverride-1"> solicitó a Floridablanca que le proporcionase algún auxilio que le permitiese continuar con sus labores, pretensión que fue apoyada por el mismo de Manuel, quien logró que se le asignase un salario anual de seis mil reales anuales de los que habían quedado libres tras la promoción de Trigueros</hi><hi rend="notes_number CharOverride-2"><hi><ref target="xml_19.html#footnote-000">18</ref></hi></hi><hi rend="CharOverride-1">.</hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">De forma paralela, Bosarte</hi><hi rend="CharOverride-1"> asistía a la cátedra de historia literaria que se impartía en la biblioteca, cuyas lecciones corrían a cargo del bibliotecario primero y constituían una parte esencial de sus actividades. Las lecciones de esta cátedra eran optativas y estaban dirigidas a los estudiantes de los Reales Estudios de cualquiera de sus cátedras o personas externas interesadas. Sus clases</hi><hi rend="CharOverride-1"> se habían iniciado en enero de 1787 con Francisco Messeguer al frente, pero rápidamente interrumpidas con su fallecimiento y retomadas de nuevo en 1789. El plan de estudios constaba de cuatro</hi><hi rend="CharOverride-1"> cursos en los que se recorría la historia literaria desde la Antigüedad hasta el presente, pasando por la literatura sagrada y medieval (Romero Recio 2004, 237). Como manual para la cátedra se seleccionó </hi><hi rend="italic">Origen, progresos y estado actual de toda literatura </hi><hi rend="CharOverride-1">de Juan Andrés, escogido por su extensión «proporcionada», por estar en castellano y por su «excelente método», al menos «mientras no se presenta otra mejor» (Simón Díaz 1952-59</hi><hi rend="CharOverride-1">, vol. 2, 127). </hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">Al finalizar cada curso, se proponía a los asistentes que así lo deseasen la elaboración de un ensayo personal vinculado con las lecciones, que sería leído y debatido públicamente con la intención de publicarse. El curso de 1790 terminó con la lectura de nueve disertaciones con temas sobre la Antigüedad y culturas orientales, de los que únicamente se publicaron completos</hi><hi rend="CharOverride-1"> los escritos por José Cornide, </hi><hi rend="italic">Ensayo sobre el origen, progreso y estado de la Historia Natural entre los antiguos anteriores a Plinio</hi><hi rend="CharOverride-1">, e Isidoro Bosarte, </hi><hi rend="italic">Observaciones sobre las bellas artes entre los antiguos hasta la conquista de Grecia por los romanos</hi><hi rend="CharOverride-1">. Esta disertación de quedó dividida en cuatro partes en las que se ocupa de la escultura, pintura y arquitectura de la Antigua Grecia respectivamente, y un último volumen sobre las artes en el antiguo Egipto, por lo que ha sido considerada una de las primeras conferencias públicas sobre Historia del Arte en España y uno de los primeros textos dedicados al arte egipcio en nuestro país (Calatrava Escobar 1992, 374; Crespo Delgado 2021, 252).</hi></p><p rend="text"><hi rend="CharOverride-1">En el curso de 1791 se repitió el mismo proceso, </hi><hi rend="CharOverride-1">ahora centrado en la literatura medieval, que finalizó con la lectura de ocho discursos. En este caso, solo se publicó – ya en 1793 – el escrito por Vicente González Arnao con el título de </hi><hi rend="italic">Discurso sobre las colecciones de cánones griegas y latinas que se han formado hasta las que componen el cuerpo del derecho canónico</hi><hi rend="CharOverride-1">. En este segundo año, Bosarte fue el único asistente en concurrir con un ensayo correspondiente al primer curso, titulado </hi><hi rend="italic">Observaciones históricas y literarias sobre los orígenes de la Escritura, y materias que para ella han servido</hi><hi rend="CharOverride-1"> (</hi><hi rend="italic">Exercicios públicos </hi><hi rend="CharOverride-1">1791, 1). El resultado de esta disertación no se llegó a publicar íntegramente como lo hizo en el primer año del curso, por lo que solo conocemos el extracto incluido en las memorias de la cátedra. </hi><hi rend="CharOverride-1">En esta disertación, el autor vuelve a mostrar su interés por la antigüedad clásica y egipcia, y adelanta temas que desarrollará en el futuro, como ocurre con la invención del papel que retom</hi><hi rend="CharOverride-1">ó en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia (Chicharro Chamorro 2023, 84). En enero de 1792, Bosarte había alcanzado el prestigio suficiente para ser nombrado secretario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando tras el fallecimiento de José Moreno, institución desde la que continuó desarrollando sus estudios artísticos durante el resto de su carrera. </hi></p><div><head><hi>Fuentes manuscritas</hi></head><p rend="bib_indx_bib"><hi>AHN: 5443 (13) </hi><hi rend="italic">Consejos</hi><hi>. Madrid: Archivo Histórico Nacional.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>AHN: 877 (13), </hi><hi rend="italic">Estado</hi><hi>, Madrid: Archivo Histórico Nacional.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>AHN: Oficio de Antonio Ponz a Pedro Escolano de Arrieta, 8 de marzo de 1786. 5552 (138), </hi><hi rend="italic">Consejos</hi><hi>. Madrid: Archivo Histórico Nacional.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>AHN: 3242, </hi><hi rend="italic">Estado</hi><hi>. Madrid: Archivo Histórico Nacional</hi><hi>.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>AHN: 744, </hi><hi rend="italic">Jesuitas</hi><hi>. Madrid: Archivo Histórico Nacional.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>RAH: 11/8020. Madrid: Archivo de la Real Academia de la Historia.</hi></p></div><div><head><hi>Bibliografía</hi></head><p rend="bib_indx_bib"><hi>Aguilar Piñal, Francisco. 1969. “Trigueros y su proyecto de una </hi><hi rend="italic">Gaceta Literaria de Madrid</hi><hi>.” </hi><hi rend="italic">Anales del Instituto de Estudios Madrileños</hi><hi> 4, 233-40. </hi><ref target="http://hdl.handle.net/10261/31484"><hi>http://hdl.handle.net/10261/31484</hi></ref><hi> (2026-03-30).</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Aguilar Piñal, Francisco. 1978. </hi><hi rend="italic">La prensa española en el siglo XVIII diarios, revistas y pronósticos</hi><hi>. Madrid: C.S.I.C.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Álvarez Barrientos, Joaquín. 1986. “Controversias acerca de la autoría de varias novelas de Cervantes en el siglo XVIII: </hi><hi rend="italic">El curioso impertinente, Rinconete y Cortadillo</hi><hi> y </hi><hi rend="italic">El celoso Extremeño</hi><hi>.” In </hi><hi rend="italic">Actas del IX Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas</hi><hi>, coordinado por Sebastián Neumeister</hi><hi>. vol. 1, 301-10. </hi><hi>Frankfurt am Main: Iberoamericana/ Vervuert. </hi><ref target="https://digital.csic.es/handle/10261/9312"><hi>https://digital.csic.es/handle/10261/9312</hi></ref><hi> </hi><hi>(2026-03-30).</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Brunori, Livia. 2006. </hi><hi rend="italic">Epistolario de Juan Andrés y Morell (1740-1817).</hi><hi> Valencia: Generalitat Valenciana.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Calatrava Escobar, Juan A. 1991. “El debate sobre la ubicación de los cementerios en la España de las Luces: La contribución de Benito Bails.” </hi><hi rend="italic">Espacio, tiempo y forma. Serie VII, Historia del arte</hi><hi> 4, 349-66. </hi><ref target="https://doi.org/10.5944/etfvii.4.1991.2177"><hi>https://doi.org/10.5944/etfvii.4.1991.2177</hi></ref><hi> (2026-03-30).</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Calatrava Escobar, Juan A. 1992. “Isidoro Bosarte y la nueva egiptomanía del final del siglo XVIII: las </hi><hi rend="italic">Observaciones sobre las bellas artes entre los antiguos</hi><hi> (1791)”, </hi><hi rend="italic">Cuadernos de arte de la Universidad de Granada</hi><hi> 23, 373-83. </hi><ref target="https://revistaseug.ugr.es/index.php/caug/article/view/10932"><hi>https://revistaseug.ugr.es/index.php/caug/article/view/10932</hi></ref><hi> </hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Chicharro Chamorro, José L. 2023. </hi><hi rend="italic">El baezano Isidoro Bosarte (1745-1807), en el origen de la Historia del Arte y la protección del patrimonio histórico español.</hi><hi> Jaén: Diputación Provincial de Jaén, Instituto de Estudios Giennenses. </hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Crespo Delgado, Daniel. 2004. “De arquitectura y arquitectos en los papeles periódicos españoles anteriores al 1808.” </hi><hi rend="italic">Boletín de arte</hi><hi> 25, 335-70. </hi><ref target="https://doi.org/10.24310/BoLArte.2004.v0i25.4621"><hi>https://doi.org/10.24310/BoLArte.2004.v0i25.4621</hi></ref><hi> </hi><hi>(2026-03-30).</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Crespo Delgado, Daniel. </hi><hi>2015. “Lectores y noticias sobre bellas artes en los papeles periódicos españoles de la Ilustración.” In </hi><hi rend="italic">Francisco Mariano Nipho: el nacimiento de la prensa y de la crítica literaria periodística en la España del siglo XVIII, </hi><hi>coordinado por</hi><hi rend="italic"> </hi><hi>José María Maestre Maestre, Manuel Antonio Díaz Gito, y Alberto Romero Ferrer,</hi><hi rend="italic"> </hi><hi>199-216. Madrid: CSIC.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Crespo Delgado, Daniel. 2021. “Las Observaciones sobre las Bellas Artes (1790-1791) de Isidoro Bosarte: La historia del arte como historia de la civilización durante las Luces.” </hi><hi rend="italic">Archivo español de arte</hi><hi> XCIV 375, 247-60. </hi><ref target="https://doi.org/10.3989/aearte.2021.15 "><hi>https://doi.org/10.3989/aearte.2021.15</hi><hi> </hi></ref><hi>(2026-03-30).</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi rend="italic">Diario curioso, erudito, económico y comercial. </hi><hi>1787.</hi><hi rend="italic"> </hi><hi>M</hi><hi>adrid.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi rend="italic">Exercicios públicos de historia literaria que han de tenerse en la Biblioteca de los Estudios Reales de Madrid: dedicados al Rey Nuestro Señor Don Carlos IV y en su real nombre presididos por el Exmo. señor Conde De Floridablanca / defenderan las proposiciones los señores Don Isidoro Bosarte … [et. al.]</hi><hi>. 1791. Madrid: en la Oficina de Don Benito Cano. </hi><ref target="http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000121731"><hi>http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000121731</hi></ref><hi> </hi><hi>(2026-03-30).</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi rend="italic">Gaceta de Madrid</hi><hi>. 1786. Madrid.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>García Melero, José E. 1990. “Cartas a Bosarte desde Roma (Correspondencia de Pedro García de la Huerta, Azara, Silvestre Pérez y Mengs con el secretario de la Academia de San Fernando).” </hi><hi rend="italic">Academia: Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando</hi><hi> 70:</hi><hi> 337-82.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Larriba, Elisabel. 2012. </hi><hi rend="italic">El público de la prensa en España a finales del siglo XVIII (1781-1808)</hi><hi>. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Lorenzo Álvarez, Elena de. 2024. “El mapa y el territorio: La documentación del proceso censor gubernamental en la España del siglo XVIII (1769-1810).” </hi><hi rend="italic">Bulletin of Spanish Studies</hi><hi> CI 2: 149-209. </hi><ref target="https://doi.org/10.1080/14753820.2023.2273644"><hi>https://doi.org/10.1080/14753820.2023.2273644</hi></ref><hi> </hi><hi>(2026-03-30).</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Miguel Alonso, Aurora. </hi><hi>1996. </hi><hi rend="italic">La Biblioteca de los Reales Estudios de San Isidro de Madrid: (Su historia hasta la integración en la Universidad Central)</hi><hi>. Madrid: Universidad Complutense de Madrid</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Paz-Sánchez, Manuel de. 2016. “Un orientalista en Viena. Las cartas inéditas (1781-1783) de Isidoro M. 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El Escorial en la cultura arquitectónica española durante la época de los primeros Borbones (1700-1770).” </hi><hi rend="italic">Quintana</hi><hi> II 2: 57-94. </hi><ref target="http://hdl.handle.net/10347/6311"><hi>http://hdl.handle.net/10347/6311</hi></ref><hi> </hi><hi>(2026-03-30).</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Romero Recio, Mirella. 2004. “La historia antigua en la enseñanza: Los ejercicios públicos de historia literaria en los Reales Estudios de San Isidro.” </hi><hi rend="italic">CIAN. Revista de historia de las universidades</hi><hi> 7: 235-61. </hi><ref target="https://hdl.handle.net/10016/1043"><hi>https://hdl.handle.net/10016/1043</hi></ref><hi> (2026-03-30).</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Sempere y Guarinos, Juan. 1787. </hi><hi rend="italic">Ensayo de una biblioteca española de los mejores escritores del reinado de Carlos III</hi><hi>. 6 vols. Madrid: En la Imprenta Real.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Simón Díaz, José. 1952-59. </hi><hi rend="italic">Historia del Colegio Imperial de Madrid</hi><hi>. 2 vols. Madrid: Instituto de Estudios Madrileños.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Soubeyroux, Jacques. 1980. “Pauperismo y relaciones sociales en el Madrid del siglo XVIII (I).” </hi><hi rend="italic">Estudios de historia social</hi><hi> 12-13: 7-227.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Urzainqui, Inmaculada. 1995. “Un nuevo instrumento cultural: La prensa periódica.” In </hi><hi rend="italic">La república de las letras en la España del siglo XVIII</hi><hi>, editado por</hi><hi> Joaquín Álvarez Barrientos, François Lopez, e Inmaculada Urzainqui, 125-216. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Viera y Clavijo, José de. 1849. </hi><hi rend="italic">Cartas familiares escritas por don José Viera y Clavijo á varias personas esclarecidas, por sus dignidades, clase, empleos, literatura ó buen carácter de amistad y virtud</hi><hi>. Santa Cruz de Tenerife: Imprenta, Litografía y librería Isleña.</hi></p><p rend="bib_indx_bib"><hi>Viñao, Antonio. 1995. “Por un análisis socio-cultural de la élite intelectual y académica: Los profesores y bibliotecarios de los Reales Estudios de San Isidro (1770-1808).” </hi><hi rend="italic">Bulletin hispanique</hi><hi> XCVII 1: 299-315.</hi></p><list rend="numbered">
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number _idGenCharOverride-1"><ref target="xml_19.html#footnote-017-backlink">1</ref></hi>	Este trabajo se ha desarrollado dentro del proyecto <hi rend="italic">Bellas artes, cultura e identidad nacional. La construcción del relato artístico entre la Ilustración y el Liberalismo. Textos e imágenes</hi> (PID2022-136475OB-I00). Proyecto <hi rend="italic">Cultura y nación. Las bellas artes entre la Ilustración y el Liberalismo</hi> (21936/PI/22). Y ayuda 22327/FPI/23 de la Fundación Séneca.</p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-016-backlink">2</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="CharOverride-6">Archivo Histórico Nacional, AHN, Estado, 877 (13). </hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-015-backlink">3</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="CharOverride-6">AHN. Consejos, 5552 (138). Oficio de Antonio Ponz a Pedro Escolano de Arrieta, 8 de marzo de 1786.</hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-014-backlink">4</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="CharOverride-6">Archivo de la Real Academia de la Historia, RAH, 11/8020 (6).</hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-013-backlink">5</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="italic">Gaceta de Madrid</hi><hi rend="CharOverride-6">,12 de septiembre de 1786, n. 73, p. 600. </hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-012-backlink">6</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="italic">Diario Curioso, erudito, económico y comercial</hi><hi rend="CharOverride-6">, 25 de junio de 1787, n. 360, p. 727. </hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-011-backlink">7</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="italic">Diario Curioso, erudito, económico y comercial</hi><hi rend="CharOverride-6">, 28 de mayo de 1787, n. 332, p. 603. </hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-010-backlink">8</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="italic">Diario Curioso, erudito, económico y comercial</hi><hi rend="CharOverride-6">, 11 de mayo de 1787, n. 315, p. 534.</hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-009-backlink">9</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="italic">Diario Curioso, erudito, económico y comercial</hi><hi rend="CharOverride-6">, 25 de junio de 1787, n. 353, p. 690.</hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-008-backlink">10</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="italic">Diario Curioso, erudito, económico y comercial</hi><hi rend="CharOverride-6">, 12 de junio de 1787, n. 327, p. 667.</hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-007-backlink">11</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="italic">Diario Curioso, erudito, económico y comercial</hi><hi rend="CharOverride-6">,</hi><hi rend="CharOverride-6"> 25 de junio de 1787, n. 360, p. 718.</hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-006-backlink">12</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="italic">Diario Curioso, erudito, económico y comercial</hi><hi rend="CharOverride-6">, 3 de agosto de 1787, n. 399, p. 138.</hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-005-backlink">13</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="italic">Diario Curioso, erudito, económico y comercial</hi><hi rend="CharOverride-6">, 26 de agosto de 1787, n. 422, p. 239.</hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-004-backlink">14</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="CharOverride-6">AHN, Estado, 3242 (13).</hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-003-backlink">15</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="CharOverride-6">AHN, Estado, 3242 (16). </hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-002-backlink">16</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="CharOverride-6">AHN, Consejos, 5443 (13). </hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-001-backlink">17</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="CharOverride-6">AHN, Jesuitas, 744. </hi></p></item>
					<item><p rend="layout_notes"><hi rend="notes_number CharOverride-5"><ref target="xml_19.html#footnote-000-backlink">18</ref></hi><hi rend="CharOverride-6">	</hi><hi rend="CharOverride-6">AHN, Jesuitas, 744. </hi></p></item>
				</list><p rend="editorial_metadata_author">Juana María Guirado Muñoz, Universiy of Murcia, Spain, <ref target="mailto:juanamaria.guiradom@um.es">juanamaria.guiradom@um.es</ref>, <ref target="https://orcid.org/0009-0004-3797-9248">0009-0004-3797-9248</ref></p><p rend="editorial_metadata_polices">Referee List (DOI 1<ref target="https://doi.org/10.36253/fup_referee_list">0.36253/fup_referee_list</ref>)</p><p rend="editorial_metadata_polices">FUP Best Practice in Scholarly Publishing (DOI <ref target="https://doi.org/10.36253/fup_best_practice">10.36253/fup_best_practice</ref>)</p><p rend="editorial_metadata_book">Juana María Guirado Muñoz, <hi rend="italic">Isidoro Bosarte entre 1786 y 1790: del Diario de Madrid a los Reales Estudios,</hi> © Author(s), <ref target="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/legalcode">CC BY 4.0</ref>, DOI <ref target="https://doi.org/10.36253/979-12-215-0989-2.19">10.36253/979-12-215-0989-2.19</ref>, in Niccolò Guasti, Cinzia Recca, Mónica Bolufer Peruga, Fernando Durán López (edited by), <hi rend="italic">Accademie e luoghi del sapere tra Italia e Spagna nel lungo Settecento. Scienze, arti, letteratura, politica e sociabilità / Academias y lugares del saber en el largo siglo XVIII entre Italia y España. Ciencias, artes, literatura, política y sociabilidad</hi>, pp. -192, 2026, published by Firenze University Press, ISBN 979-12-215-0989-2, DOI <ref target="https://doi.org/10.36253/979-12-215-0989-2">10.36253/979-12-215-0989-2</ref></p></div></div>
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